
Se tiende a pensar por el profano e incluso por no pocos médicos que temblor es sinónimo de
enfermedad de Parkinson. En realidad no es así y la mayoría de las personas con temblor padecen una enfermedad benigna denominada ?Temblor esencial?, de naturaleza desconocida, frecuentemente hereditario, que no acorta la vida del paciente y es susceptible de tratamiento.
La enfermedad de Parkinson fue descrita por James Parkinson a principios del siglo XIX. La enfermedad causa una lesión del sistema dopaminérgico nigroestriado y da lugar a un trastorno del movimiento, con temblor y falta de agilidad. Su causa es desconocida y su aparición se relaciona con diversos factores de riesgo, entre ellos la edad. Hoy existen numerosos y potentes tratamientos que han conseguido alargar considerablemente la vida de los enfermos y mejorar su calidad de vida: de hecho, muchos pacientes llevan una vida normal durante muchos años. Cuando la enfermedad está avanzada y el tratamiento no proporciona ya suficiente mejoría se pueden emplear tratamientos quirúrgicos modernos para implantar estimuladores cerebrales.
El temblor y los síntomas de la enfermedad de Parkinson se pueden confundir con otros trastornos del movimiento (como son distonías, coreas, balismos, o mioclonías) cada una de ellas con su tratamiento específico.